Los sistemas operativos abiertos llegan al móvil
Por ivan - Tendencias Internet - 27/abr/2009
Tres grandes alianzas de empresas están trabajando afanosamente por conseguir que su (supuestamente) abierta plataforma software para teléfonos móviles sea adoptada por el mayor número de fabricantes. La batalla por controlar el marco en que se desarrollen las futuras aplicaciones para dispositivos móviles, PDAs y Netbooks ha comenzado, según la noticia que publica Frobes.com, con este bonito epígrafe: “Yes, Android devices are coming. So are Symbian and LiMo Gadgets.”
Para entender este artículo hay que repasar la reciente evolución de los teléfonos móviles. Hasta no hace mucho, el móvil te permitía hablar, enviar mensajes cortos SMS (y su variante multimedia, MMS), jugar a juegos más o menos tontos, llevar una agenda de contactos, y navegar por ciertas páginas creadas normalmente por el operador móvil. De un tiempo a esta parte, el móvil es algo más. Entre las nuevas y sorprendentes capacidades, nos encontramos con:
- Correo electrónico, particular o de empresa.
- Navegador de Internet.
- Lector de noticias y feeders RSS.
- GPS.
- Reproductor MP3 y MP4.
- Mensajería instantánea (IM).
El enorme potencial de mercado que se abre a quien controle las aplicaciones capaces de ofrecer todas estas funcionalidades es incalculable. La posibilidad de tener una plataforma abierta que combine un sistema operativo open source con una API y unas herramientas de desarrollo de aplicaciones con capacidades avanzadas serán la llave de este mercado. Pero hay demasiados contendientes. Por un lado, Google ha creado la OMA (Open Mobile Alliacne) para desarrollar Android y venderlo como el sistema operativo abierto para teléfonos móviles. En paralelo, la LiMo Foundation y la Symbian Foundation trabajan para sacar al mercado una plataforma abierta para dispositivos móviles antes de que acabe el año 2009. ¿Quién será el caballo ganador?
Frente a estos esfuerzos de “libertad”, los mayores fabricantes de soluciones cerradas pueden tener que replantearse su estrategia. RIMM (Blackberry), Apple (iPhone) y Microsoft (Windows Mobile) tienen gran penetración en el mercado, pero la fuerza del código abierto y del desarrollo compartido es brutal. Quién sabe, quizá acabemos viendo un iPhone corriendo Android.
El libro convertido en bits
Por ivan - Sociedad y Tecnología, Tendencias Internet - 26/abr/2009
En noviembre de 2007 la principal tienda de Internet a nivel mundial, Amazon, lanzó el Kindle, un dispositivo diseñado para leer libros en formato digital. La segunda versión de este dispositivo, Kindle 2, se comenzó a vender en febrero de 2009. Para entonces, Amazon disponía ya de una lista de más de 250.000 títulos en formato digital.
La batalla por el control de este nuevo mercado parece haber comenzado. Sony acaba de lanzar el PSR-700, tercera generación de su lector de libros digitales Sony Reader. Otras grandes (y muy conocidas) multinacionales trabajan ya en modelos similares, entre ellas Fujitsu y Samsung. En diciembre de 2008, Business Technology publicaba un artículo sobre estos dispositivos, en el que se podía leer que, de acuerdo a la información facilitada por Sony, el Sony Reader había alcanzado la cifra de 300.000 unidades vendidas desde su lanzamiento en 2006.
La mayoría de las personas que conozco, aficionadas y no aficionadas a la lectura, consideran utópica la desaparición del libro en formato papel. Sin embargo, los datos anteriores confirman lo que parecía inevitable: la reconversión del libro impreso a dispositivo de bolsillo es un hecho, está llegando, y probablemente, no tardará en extenderse de forma masiva.
El libro ha permanecido ajeno a la era digital, por motivos que no llego a comprender del todo. La tecnología capaz de convertir un libro en bits de información es trivial (mucho más simple que la necesaria para codificar audio, o vídeo). La tecnología para crear una pantalla capaz de visualizar texto también existe. La dificultad de fabricar un dispositivo lector de libros con pantalla, memoria y conectividad externa es, cuando menos, similar a la que puede tener fabricar un reproductor MP3 o un teléfono móvil de última generación. ¿Por qué, entonces, no ha llegado aún la era del libro digital?
Supongo que los editores de libros no ven con buenos ojos la conversión del libro impreso al formato digital. La experiencia de la música y el vídeo les ha puesto sobre aviso. Las descargas de libros en formato digital acabarán con su modelo de negocio (y con el de muchos otros sectores basados en la impresión en papel de texto escrito). Sin ser muy atrevidos, podemos predecir que esto sucederá, tarde o temprano. Quizá los editores de libros deberían hacer ahora caso del refrán:
Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
La pastilla de jabón y la compartición de archivos
Por ivan - Sociedad y Tecnología - 25/abr/2009
Hace unos meses, The Guardian publicaba en su edición digital unas declaraciones de David Lammy, Ministro de Inovación, Universidades y Educación británico, en las que se hacía una analogía entre la compartición de archivos en Internet y llevarse una pastilla de jabón de un hotel. Días después, Enrique Dans comentaba en su fantástico blog estas declaraciones, explicando por qué, desde su punto de vista, el paralelismo entre descargar una canción de Internet y llevarse la pastilla de jabón de la habitación del hotel en la que te has alojado es falaz.
Personalmente, estoy totalmente de acuerdo en que este paralelismo es ridículo, pero no coincido con Enrique Dans en la analogía complementaria que expuso en su artículo. Para él, descargar una canción de Internet no es llevarse la pastilla de jabón, sino hacer una copia exacta de la pastilla de jabón y llevársela. De esta forma, según Enrique Dans, el hotel conserva intacta su pastilla de jabón (o lo que quede de ella, después de haber sido usada), y el huésped se lleva sólo una copia.
La pastilla de jabón es un consumible, algo que se acaba después de haber sido usado. Esta es la verdadera diferencia entre una pastilla de jabón y una pieza musical (o literaria) y el motivo por el cual no hay comparación válida. La analogía más cercana sería quizá la de llevarse una copia del diseño de la pastilla de jabón, suponiendo que éste fuera tan especial que estuviera protegido por las Leyes de la Propiedad Intelectual.
El diseño de algo es un intangible. No se consume, pero aporta valor. Lo mismo sucede con la creación artística. Lo que protegen las Leyes de la Propiedad Intelectual no es el bien tangible (la pastilla de jabón, o el CD de música), sino el bien intangible (el diseño de la pastilla de jabón, o la pieza musical contenida en el CD).
No soy un experto en leyes, por lo que jamás abriría un debate sobre la idoneidad o no de la legislación existente en materia de derechos de propiedad intelectual. Las leyes están ahí, y hay que cumplirlas, nos guste o no. En la parte que me toca, me gustaría que se reconocieran los derechos que tengo sobre mis obras, y que pudiera obtener un beneficio justo de su explotación, si fueran tan relevantes que existiera la posibilidad de venderlas. La copia de una obra perjudica a su creador porque impide precisamente este proceso.
La máquina del tiempo
Por ivan - Retro-informática - 23/abr/2009
Tengo en mi escritorio lo más parecido que he visto a la máquina del tiempo. Se trata de un aparato capaz de llevarme 12 años atrás, pero sin riesgo de provocar graves alteraciones en la linea actual del espacio y del tiempo. Porque usándolo, vuelvo al año 1996, fecha en la que Toshiba comercializó el portátil Satellite Pro 430CDT.
Este ordenador gozaba de 16 Mb de memoria RAM y 2 Gb de disco duro. Probablemente, prestaciones notables para el año 1996, que hoy nos resultan ridículas. De la CPU, mejor no hablamos.
Lo más interesante del aparato que tengo en mis manos es que funciona como el primer día. Algo notable, si tenemos en cuenta que la informática doméstica nunca se ha caracterizado por su durabilidad (pocos equipos informáticos superan la barrera de los 4 años sin sufrir algún desastre, sea de memoria, disco duro, placa o tarjeta gráfica).
Y esto, unido a mi innata curiosidad, me hizo plantearme la posibilidad de dar utilidad al cachivache. Y aquí empezaron mis problemas y aventuras: ¿habrá algún sistema operativo moderno capaz de correr en una máquina del año 1996?
Tras una breve (y probablemente poco profunda) investigación por la web, intenté una instalación del Vector Linux, que me devolvió a la cruda realidad: cualquier SO moderno ocupa 1 Gb de disco duro, en su instalación básica. Es cierto que hay excepciones, las mini distribuciones Linux, que probablemente puedan instalarse en discos muy pequeños (algunas incluso en sticks de memoria USB). Pero lo normal es que estas mini distribuciones estén muy orientadas a tareas específicas (por ejemplo, la creación de terminales tontos para conexión a servidores).
Pero mi instalación de Vector Linux no sólo me mostró la increíble evolución (o involución) del software. Me mostró también la evolución del hardware. No sé si por la velocidad de acceso al disco duro, la de la CPU (para descomprimir, principalmente), o la de lectura de la unidad de CD, la instalación del SO se hizo eterna. Más de 2 horas esperando.
Finalmente, comprendí que para usar un PC del año 1996, necesitaba instalar software del año 1996. Resulta paradójico, pero creo que en la mayoría de los casos, las funcionalidades que año tras año incorporan las nuevas versiones de los sistemas operativos y de los programas informáticos, los imposibilitan para trabajar de forma eficiente en plataformas hardware limitadas en recursos. Lo que hay que preguntarse ahora es si esas funcionalidades extra aportan realmente algo a nuestra vida cotidiana. El Windows Vista es el mejor ejemplo.
Como dijo alguien anónimo:
La velocidad de los ordenadores se duplica cada 6 meses. Justo entonces aparece una nueva versión de Windows que los devuelve a la velocidad original.
Out of memory
Por admin - Retro-informática, Sociedad y Tecnología - 23/abr/2009
Me voy a permitir el lujo de iniciar este blog, aún sin saber exactamente qué voy a contar en él, o peor aún, cómo voy a apañármelas para contar algo todos los días. Llevo en la era digital casi desde sus comienzos, pero soy todo un novato en el blogging, y un inculto total en el social networking. Por ello, lo primero que haré será pedir disculpas por los errores que seguro voy a cometer, por mi falta de habilidad técnica (que espero corregir), y simplemente, por irrumpir.
¿Por qué Out of memory? Recuerdo con cierta nostalgia (soy un nostálgico, qué le vamos a hacer) los tiempos en que un PC era una máquina con no más de 512 Kb de memoria RAM, que podía responder simplemente con un out of memory (se agotó la memoria) cuando intentabas ejecutar un programa “grande”. Ahora que medimos la RAM en gigabytes, y el almacenamiento de disco en teras, 512 Kb es una ridícula cantidad de bits.
Han pasado 20 años, y ahora soy yo el que, algunas veces, respondería out of memory. Sería un mensaje liberador, ciertamente. Porque esta sociedad digital nos está dando acceso a tanta información, que nos desborda constantemente. Solo dos ejemplos:
- El floppy disk o disquete de 5.25 pulgadas podía almacenar 360 Kb de información, en su versión de doble densidad. Hablamos del año 1978 aproximadamente. El Blue-ray disk de 20 capas podría llegar, según estudios de Pioneer, a 500 Gb. Esto es, en apenas 30 años la capacidad de los soportes de almacenamiento se ha multiplicado por millón y medio.
- El IBM PC 5150, de 1981, incorporaba un disco duro de 5, 10 o 20 Mb, según versiones. Los PCs de ahora viene con discos de 500 Gb, o más. Hablamos de un factor multiplicador de más de 25.000 en este caso.
Ahora que tenemos tanta información a nuestro alcance, carecemos de tiempo suficiente para asimilarla, estudiarla y comprenderla. No podemos ni por casualidad leer todas las páginas de Internet, ver todas las películas que tenemos en el disco duro, o escuchar los 300 Gb de música clásica almacenados en nuestro iPod, porque necesitaríamos varias vidas para ello. Estamos en la Sociedad de la Información, pero nosotros seguimos siendo los mismos que éramos hace 20 años (algo más viejos, eso sí). Solo nos queda responder igual que lo hacía el antiguo PC, cuando advertía que ya no le cabía más en su exigua memoria: Out of memory (y yo añadiría sorry).





