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Cápsulas de café desde el ciberespacio
Por ivan - Sociedad y Tecnología, Tendencias Internet - 17/May/2009
La revolución del café en cápsulas ha llegado gracias a Nestlé y al lanzamiento y promoción masiva de su producto Nespresso. El café ha sido reinventado por la multinacional suiza para convertirse en artículo de lujo, que se vende en cápsulas de preciosos colores y bajo denominaciones exóticas (Ristretto, Arpeggio, Roma, Livanto, y así hasta 16 nombres extraños), y a un precio considerablemente alto. Nestle ha cerrado el círculo comercial de su nueva propuesta llegando a acuerdos con algunos fabricantes de pequeños electrodomésticos, para fabricar máquinas de café idéticas pero que se venden bajo diferentes macas (Krups, DeLonghi y Siemens), también a precios considerables.
Hasta aquí todo parece una maniobra de marketing tradicional. Sin embargo, hay un factor que me resulta tremendamente llamativo: Nestlé ha apostado decididamente por el canal Internet como vía casi exclusiva para comercializar las cápsulas de café. Y digo casi, porque los pedidos pueden hacerse por teléfono, o visitando una de las pocas tiendas que existen, bajo la marca Nespresso, y dedicadas integramente a vender el café, las máquinas, y los artículos relacionados. En Madrid, por ejemplo, sólo hay dos tiendas, que se pueden visitar, si se tiene paciencia para aguantar las largas colas que se forman.
Sin duda, algo está cambiando, cuando una estrategia comercial basada en el lujo y la exclusividad confía plenamente en la venta por Internet. Hace unos pocos años esto habría sido impensable. Muy pocos eran los que se atrevían a meter el pie en Internet. Amazon es el pionero que siempre nos viene a la cabeza. La mayor tienda on-line del mundo empezó vendiendo libros en 1995, y hoy en día vende todo tipo de artículos relacionados con el ocio y el entretenimiento. Otro grande que confió plenamente en su página web para comercializar sus productos es Dell, uno de los mayores fabricantes de ordenadores portátiles y de sobremesa del mundo.
Nestlé ha sabido entender el éxito que hay detrás de las empresas volcadas en Internet. Las resortes del marketing en la red son bien distintos a los tradicionales. La creación de un club exclusivo al que debe suscribirse todo cliente que compre el café por Internet apunta en esa dirección. La estrategia de marketing personalizado es claramente perceptible: se bombardea al cliente con promociones exclusivas, propuestas de artículos relacionados con el mundo del café (venta cruzada), recomendaciones y recordatorios en fechas estratégicas (no te quedes sin café) . Es sin duda, una puesta en escena impactante.
Todo este montaje de Nestlé me ha hecho recordar una estrategia similar de otro grande, con la que veo enormes paralelismos. Vende algo que ya existe, pero más caro, bajo una capa de lujo y exclusividad, soportado por un aparato que se supone mejor y que por tanto, también se vende a un precio superior, y con el correspondiente canal de venta de Internet y club selecto de orgullosos propietarios. ¿A alguien se le escapa todavía de quién hablo? Como no, de Apple y su binomio iPod / iTunes.
Comparar una cafetera con el reproductor MP3 más famoso del mundo puede parecer un ultraje. A fin de cuentas, la cafetera de Nespresso hace buen café, y el iPod hace lo mismo que casi cualquier otro reproductor de MP3 (nótese la ironía). En cualquier caso, existe una diferencia entre ambos modelos de negocio: en el iPod puedes cargar canciones MP3 no compradas en iTunes (algo que, por otra parte, es lo habitual). En la cafetera de Nespresso sólo se puede preparar café de cápsulas Nespresso. Aunque eso sí, siempre hay quien se atreve a reutilizar las cápsulas y utilizar su cafetera Nespresso con otro café. Adivino que esto, sin embargo, no será lo habitual.
¿Quién sigue usando el Internet Explorer?
Por ivan - Sociedad y Tecnología - 16/May/2009
La respuesta, cuantitativamente hablando, es simple: 2 de cada 3 internautas. Hemos podido leerlo en un artículo publicado por Asa Dotzler, de la Mozilla Corporation, bajo el título Longterm browser trends (Tendencias de navegadores a largo plazo) , y que recopila en un gráfico bastante elocuente la información que recoge Net Applications desde los sites que gestiona.
El gráfico elaborado por Asa Dotzler muestra información desde el año 2004, cuando se liberó Firefox 1.0, hasta hoy. Las primera conclusión es que el navegador más usado sigue siendo el Ineternet Explorer, de Microsoft, con una cuota superior al 60% (agregando los datos de todas sus versiones). La segunda conclusión, apuntada por el autor del artículo, es la pérdida progresiva y lineal de usuarios que experimenta el IE, en favor del Firefox. La linealidad es tan clara, que Mashable vaticina en uno de sus artículos que el Internet Explorer desaparecrá en el año 2021 (matizando después que se trata sólo de una especulación, dado que los factores que influyen en la elección de un software en detrimento de otro son variables e impredecibles).
Bromas a parte, me resulta difícil entender que aún haya dos tercios de la población confiando su experiencia de navegación a un software cuya reputación tocó fondo hace ya varios años. No en vano, la versión 6 del Internet Explorer fue elegida uno de los 25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos, según PCWorld. Entre los argumentos que pueden esgrimirse para concederle tan dudoso honor, destacaríamos los cientos de agujeros de seguridad documentados para este navegador (y corregidos por Microsoft en sucesivos parches).
Más aún: la versión 6 no sólo no soportaba los estándares de Internet de forma correcta, sino que los despreciaba añadiendo elementos propietarios que posteriormente se fueron abandonando, y que actualmente no hacen sino lastrar los desarrollos que se atrevieron a utilizarlos.
El peso específico de este navegador ha sido tan grande durante años, que buena parte de las aplicaciones diseñadas para la web se han visto obligadas a adaptarse a él. La forma errónea en la que el IE interpreta las hojas de estilo CSS y el DOM ha obligado a utilizar trucos e incluso librerías diseñadas para hacer que las páginas que siguen los estándares se vean de forma correcta en él.
Y aún así, sabiendo que el IE 8 no es más que el heredero de un browser plagado de problemas de seguridad e incapaz de cumplir los estándares del W3C, nos encontramos con la tozuda realidad: 2 de cada 3 presonas siguen atadas a él. Quizá sea simple inercia de sistemas operativos instalados en máquinas antiguas, PCs corporativos que no pueden actualizarse, o usuarios que no tienen conocimientos técnicos suficientes para comparar y cambiar de navegador. Si esto es así, aún me queda la esperanza de que el tiempo ponga al Internet Explorer en su sitio: la papelera de reciclaje.
El libro que no es un libro
Por ivan - Sociedad y Tecnología - 13/May/2009
BBC Mundo publicó el 7 de mayo un artículo a raíz del anuncio realizado por Amazon de la inminente comercialización de una nueva versión del Kindle, su lector de libros digitales o ebooks. El artículo, titulado “Kindle DX, hacia una sociedad sin papel“, pronostica el fin del libro tal y como lo conocemos hoy, y cita frases tan contundentes como la pronunciada por Arthur Sulzberger, nada más y nada menos que el presidente de la editora del New York Times: “Sabíamos que llegaría el día en que un producto de lectura electrónica ofrecería la misma experiencia satisfactoria que leer un periódico impreso”.
No sé si el Kindle DX, con su pantalla grande (de 9.7 pulgadas) y su tecnología de papel electrónico podrá igualar la experiencia de leer un periódico. Seguramente la mejorará en muchos aspectos (yo siempre me he hecho un lío tremendo con las enormes páginas de los diarios, y nunca me ha agradado la ligera capa de tinta que te dejan las hojas en las manos). Lo que es seguro es que ni este Kindle talla XL, ni el Kindle 2 normal, ni ningún otro dispositivo lector de libros, harán desaparecer el libro impreso.
Después de reflexionar sobre estos dispositivos, me he dado cuenta de que hay algo que los diferencia notablemente de sus homólogos musicales, los reproductores MP3. Estos artilugios, definitivamente, sí van a acabar con los CDs, de la misma forma que los discos digitales acabaron con las casettes y los discos de vinilo (al menos, en lo que se refiere a su utilización masiva como soporte de audio).
La diferencia es muy simple, pero pasa desapercibida. La casette, el disco de vinilo o el CD son contenedores de música, pero no pueden escucharse por sí solos. Siempre se hace necesario un aparato reproductor, para convertir la grabación en audio. El reproductor MP3 viene a reemplazar de forma natural al viejo lector de CDs, o al aún más viejo plato giradiscos. Las personas aficionadas a escuchar música saben manejar estos aparatos, y las diferencias entre ellos, en lo que al uso se refiere y salvando las diferencias técnicas, son mínimas (siempre habrá un botón de play y uno de stop).
El libro y el Kindle son contenedores de textos (y espero puedan disculpar la simplificación). Sin embargo, un libro no necesita ningún aparato para ser leído. Se abre, y se lee. No hay botones, no hay pantalla. No tiene baterías, ni enchufes. No necesita un manual de instrucciones (por cierto, el manual del Kindle, ¿estará escrito en papel?).
La sustitución del libro por un dispositivo como el Kindle no es natural. Al contrario, para muchos lectores será difícil, y para algunos, simplemente imposible. Los reemplazos tecnológicos se suceden hoy en día a una velocidad de vértigo. El vídeo VHS desapareción devorado por el reproductor de DVDs. El walkman se esfumó por obra y gracia del discman, y éste desaparecerá sustituido por el reproductor de MP3. Sin embargo, los cambios culturales son mucho más lentos, y no se completan hasta que no se produce el relevo generacional.
El arraigo cultural de libro no desaparecerá hasta que no se haya completado ese cambio generacional, y los jóvenes que han nacido en la era digital sean la mayoría de la población. Y aún así, siempre quedarán los que no quieran usar un dispositivo electrónico para leer un libro, simplemente, porque tienen una necesidad especial: la necesidad de no necesitar.
El modelo de negocio de las discográficas
Por ivan - Sociedad y Tecnología, Tendencias Internet - 12/May/2009
Me levanté hoy algo filosófico y pensativo, dándole vueltas a uno de los argumentos que más veces he podido leer en los blogs y artículos sobre el peer to peer y su influencia en el mercado de la creación audiovisual. Se dice hasta la saciedad que la verdadera crisis del sector no está en las descargas, o en el “top manta”, sino en la propia caducidad de un modelo de negocio basado en la venta de discos o películas en DVD, lo que llamamos “copias” de una grabación, en un momento en que hacer una copia no cuesta nada. Enrique Dans lo explica muy bien en su interesante artículo “No es tan sencillo como pagar o no pagar. It’s the economy, stupid“.
Lo que me preocupa más de este argumento recurrente es el postulado que siempre lo acompaña, y que puede resumirse más o menos así: “Las compañías discográficas tienen buscar nuevos modelos de negocio”. Es, como explica Enrique Dans, la búsqueda de la rentabilidad cuando tu negocio ya no es rentable, ofreciendo algo por lo que el consumidor quiera pagar, haciendo las cosas mejor, más bonitas, más atractivas. Aportando lo que se conoce como el valor añadido, eso que hace que se pague un extra por algo que ha sufrido un proceso que le ha añadido valor.
Pero eso, desgraciadamente, es imposible en este contexto. Porque no hay nada que pueda añadir valor a un MP3, o al menos, soy incapaz de ver cómo se puede mejorar algo que es, en sí mismo, perfecto. Se me ocurren algunas ideas, que rápidamente descarto:
- ¿Más calidad sonora? Me temo que no, ya tenemos los archivos con niveles de compresión que garantizan una calidad tan alta que el oído humano es incapaz de distinguir la copia comprimida del archivo original.
- ¿Más velocidad de descarga? Con el ancho de banda actual del ADSL, y la difusión del P2P, la velocidad de descarga no es un factor.
- ¿Más facilidad para encontrar lo que se busca? El software peer to peer incorpora herramientas de búsqueda potentes. Y los meta-buscadores de Internet indexan rápidamente los torrents, de forma que buscar en la web es cosa de niños.
- ¿Catálogo más amplio? Sin comentarios…
Definitivamente, no veo nada que pueda aportar un valor añadido a la copia digital de una canción grabada en un CD. El propio CD físico no es ya un valor añadido, y éste es quizá el detalle que nadie está contemplando actualmente, ni siquiera las discográficas. No se dan cuenta de que su mayor enemigo no son las descargas, sino el hecho de que, cada vez más, la música se escucha en reproductores MP3, como el iPod, y para estos dispositivos los CDs resultan inútiles. Yo me compraría los CDs de los autores que me gustan, ciertamente. Pero, ¿para qué iba a hacerlo, si no tengo donde reproducirlos?
Y así volvemos al punto de partida: hay que buscar nuevos modelos de negocio. Modelos que aporten un valor añadido al MP3 para que la gente quiera pagar 1 euro, en vez de nada. Pero resulta que no existe un valor que añadir. Y entre pagar 1 euro y no pagar nada, la elección es clara.
Y no, no me sirve el ejemplo del agua embotellada, que apuntaba Enrique Dans en su artículo. Sí, pagamos por el agua embotellada cuando la tenemos (casi) gratis en el grifo de casa. Pero no olvidemos que el agua del grifo no es igual que el agua embotellada. Y además, la botella en sí misma es un valor añadido: sirve para transportar el agua, y llevarla allí donde no hay grifos. Este sí es un modelo de negocio con futuro.
Inernet seguirá siendo Internet, por ahora
Por ivan - Sociedad y Tecnología - 10/May/2009
La Eurocámara aprobó el pasado miércoles 6 de mayo una enmienda al llamado paquete telecom, que introduce la necesidad de una orden judicial para que un proveedor pueda cortar la conexión a Internet de un usuario. La consecuencia principal de la aprobación de esta enmienda es precisamente la necesidad de conciliar de nuevo todo el paquete telecom, lo que retrasará enormemente su aprobación definitiva, y además obligará a renegociar de nuevo su contenido entre los distintos Gobiernos y el Parlamento Europeo. La noticia puede leerse las ediciones digitales de los diarios El Mundo y El País.
Para los que amamos la esencia de la libertad y la pluralidad de Internet, como medio de comunicación independiente y autónomo, esta noticia es sin duda, positiva. No es posible mantener esa riqueza y diversidad en un medio manipulado por los proveedores de acceso a su propia voluntad. Internet dejaría de ser Internet, para convertirse en otra cosa. Algo más parecido a lo que hoy conocemos como televisión, prensa o radio, medios de comunicación a los que es imposible acceder sin estar respaldado por alguno de los grupos de poder (político o económico).
La comunicación ha cambiado con las nuevas tecnologías, hasta tal punto que todos somos ahora fuente de información, todos enriquecemos esa información con nuevas ideas, que consumimos, asimilamos o descartamos en un proceso de creación constante. Esto es obra y gracia del mágico canal de Internet, abierto al mundo, y para el mundo. Esperemos que pueda seguir así.
17 de mayo, Día de Internet
Por admin - Sociedad y Tecnología - 7/May/2009
La Asociación de Usuarios de Internet promueve, desde el año 2005, la celebración del Día de Internet, para dar a conocer Internet y favorecer su utilización.
La elección del día 17 de mayo no es casual. En la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, que se celebró en Túnez en noviembre de 2005, se decidió que el 17 de mayo sería el Día Mundial de la Sociedad de la Información, y desde entonces, el Día de Internet se celebra en esa fecha, haciendo coincidir ambas propuestas.
En la página web del Día de Internet podréis encontrar toda la información sobre el evento, desde los organismos, asociaciones y empresas que participan, hasta los actos que se han organizado en torno a él. Existe una agenda que se puede consultar, y que permite conocer el detalle de las conferencias, cursos, acciones, juegos y otras propuestas que se van a realizar el próximo día 17, en diferentes lugares de nuestra geografía, y en los más de 23 países que participan.
Un buen día para realizar alguna actividad relacionada con Internet, aunque sea sólo para acercarse a este mundo, si no se conoce, o para mantenerse informado de lo que otros están haciendo para promoverlo.





