Archivo Abril, 2010

La mentira del para siempre del DVD

Ojo azul en blanco y negro

Ojo azul

Antes, cuando uno compraba una película en VHS, sabía que lo que estaba comprando tenía fecha de caducidad. Los soportes magnéticos eran, por su propia naturaleza, efímeros. Se degradaban con el uso (cada vez que la cabeza lectora pasaba por encima de la cinta), pero también se degradaban con el paso del tiempo (la película magnética perdía sus propiedades, se desmagnetizaba y se desprendía con los años).

Con la era digital y los nuevos formatos físicos de almacenamiento de la información, la situación pareció dar un giro importante: el DVD es un soporte muy duradero, que no se degradan ni con el uso (con el buen uso), ni con el tiempo. La idea de adquirir obras audiovisuales en estos formatos y edificar en el salón de casa una torre de DVDs, sabiendo que el día de mañana seguirían sonando y viéndose como el primer día, resultaba muy atractiva.

Pero después de meditarlo, he llegado a la conclusión de que en la Sociedad de la Información el para siempre es una mentira. Se trata realmente de un hasta mañana.

Me explico. La obsolescencia digital no se debe sólo al formato físico, sino también al formato lógico, es decir, al formato del fichero digital. Y el problema no es que el software de mañana no vaya a ser capaz de mostrar en mi televisión una película codificada con MPEG-2 (el formato de codificación habitual de una película en DVD). La compatibilidad descendente está, casi siempre, garantizada. El problema es que una película en ese formato tiene una calidad de imagen claramente insuficiente para la era de la alta definición. La realidad es que el DVD se ve mal en las grandes televisiones LCD Full HD.

Se trata, por tanto, de un problema de obsolescencia del formato lógico. Los nuevos algoritmos de codificación, utilizados por ejemplo en el Blu-ray Disc (entre ellos, el ya popular H.264 o MPEG-4 parte 10), comprimen más y mejor, y permiten utilizar la resolución de imagen de 1080 puntos, propia de la alta definición.

Me veo, una vez más, obligado a actualizar mi colección de DVDs, si quiero seguir disfrutando de mis películas favoritas, porque en mi nueva televisión LCD Full HD, los DVDs se ven mal, muy mal. Es una cruda realidad. El upscaling unido a la alta compresión de la información de los DVDs destroza la imagen. El deseado para siempre, ha sido, una vez más, un simple hasta mañana. Y el mañana es hoy.

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