De cómo poner un disco duro en red


Compartir discos en la red

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Poner un disco duro en red es uno de los problemas a los que me he enfrentado recientemente. El problema es muy simple: mi disco duro multimedia está en el salón, y la operación de desplazarlo a la habitación donde está el ordenador para copiar los archivos, si bien no supone gran esfuerzo, es bastante tediosa y en cierto modo, no está exenta de peligros (como por ejemplo, que el disco duro acabe estrellado contra el suelo). La idea de que el propio disco duro pueda conectarse a una LAN ya no es nueva, y algunos de los discos que se venden incorporan todo lo necesario para tal fin. Pero el mío no, pitty.

Mis investigaciones dieron pronto con los NAS, o Network Attached Storage. El más conocido es el NSLU2, de Linksys, un aparatito descatalogado que es codiciada pieza de coleccionista. En un tamaño reducido implementa un ordenador con un mini Linux, que ha sido modificado por una comunidad de desarrolladores anisosos de explotar las posibilidades del pequeño invento. El NSLU2 tiene 2 puertos USB y un conector ethernet, lo que automáticamente nos permite poner 2 discos duros en red (siempre que dispongamos de un router, naturalmente). El firmware modificado, además de eso, permite convertirlo en un servidor de correo electrónico, de páginas web, de FTP, en un proxy, o en un dispositivo multimedia, entre otras posibles funciones.

Rebuscando en las macro tiendas de informática, encontré otro pequeño aparto para poner dispositivos USB en red. Se trata del Belkin Network USB Hub. Con ese curioso nombre, Belkin comercializa un hub USB que tiene un conector RJ45 para conectar los dispositivos USB directamente a un router vía ethernet, en vez de a un ordenador vía USB. Además, se suministra una aplicación cliente, que a través de la LAN, se comunicará con el hub, de forma que los dispositivos a él conectados parezcan estar directamente en un puerto USB del ordenador.

Se trata de una forma muy simple de colocar en red dispositivos USB. Si el router es wireless, además tendremos acceso inalámbrico a los dispositivos (claro que esto es una trampa, ya que la capacidad inalámbrica la proporciona el router, no el hub). El acceso a los dispositivos es totalmente transparente para el usuario, gracias a la citada aplicación. Así, no tendremos que conectarnos al hub, y después, a un dispositivo conectado al hub. Para el usuario, el hub no existe. Realmente elegante.

La solución sería perfecta si no fuera porque, inexplicablemente, este dispositivo no es capaz de alcanzar, ni de lejos, las velocidades de transferencia del estándar USB 2.0, que curiosamente dice soportar. El engaño es manifiesto cuando conectas el disco, te pones a copiar archivos, y observas que lo que antes tardaba 2 minutos, ahora tarda 20. Se trata de una limitación del hardware asociada probablemente a la arquitectura minimalista del dispositivo. Pero resulta difícil de comprender que un hub con 5 puertos USB 2.0 para colocar discos duros, impresoras, escáneres y reproductores MP3 en red no sea capaz de pasar del megabit por segundo. Lástima. Habrá que seguir buscando.

Lo único que queda es observar el parecido, más que razonable, entre el diseño de este hub y el del AirPort Extreme, de Apple. No son lo mismo, obviamente, pero ¡cómo se parecen!

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