Hace tiempo me sorprendió encontrar la página web de un grupo de desarrolladores que está trabajando para compilar Linux en los diferentes reproductores MP3 de Apple (iPod, iTouch, iPhone). La idea de reemplazar el firmware del fabricante por un micro-Linux, específicamente adaptado al dispositivo en cuestión, es sumamente atractiva. Abre la puerta a nuevas aplicaciones para un hardware que, inicialmente, ha sido diseñado con propósitos mucho más específicos, pero que debido a su naturaleza intrínseca (no deja de ser un ordenador en miniatura) puede ejecutar otros programas.
Animado por esta idea, he buscado ejemplos similares aplicados a otros dispositivos. Conocía ya uno de ellos: el proyecto NSLU2-Linux, dedicado a convertir el servidor de almacenamiento en red NSLU2 de Linksys en un mini PC capaz de ejecutar servicios de red, servidores web, de correo o FTP, o programas de intercambio de archivos peer to peer, por poner algunos ejemplo. El NSLU2 es una pieza hardware codiciada, dada su versatilidad y bajo coste, y también por el hecho de que ya no se fabrica (una pena).
Otros ejemplos los he encontrado en el vasto mundo de las vídeo consolas. La XBox tuvo enseguida un ejército de desarrolladores trabajando para hacer que pudiera correr Linux, lo cual no era demasiado difícil, dado que en el fondo, esta consola era un PC en una caja bonita. El proyecto XBox-Linux ya no tiene tanta vigencia, puesto que esta consola ha sido reemplazada por la XBox 360, en la que Microsoft incorporó algunos mecanismos anti-hacking dirigidos a obstaculizar la instalación de otro sistema operativo. Por lo visto, no fueron del todo eficaces (como era de esperar). Sony fue algo más inteligente, y decidió incorporar a su Play Station la posibilidad de correr Linux de serie. El Linux Kit para Play Station 2 es un ejemplo de cómo ampliar la funcionalidad de un producto para que sea totalmente disfrutado por sus usuarios.
Lo más interesante de todos estos ejemplos es el increíble trabajo colaborativo desinteresado que subyace detrás de cada proyecto de llevar Linux a una plataforma hardware muchas veces desconocida, y para la que no ha sido diseñado. Este esfuerzo resume como pocos la fuerza de Internet como herramienta de colaboración y trabajo en grupo, y como vía para explotar y obtener sinergias de las ideas de todos.
A este paso podremos ver Linux en aparatos que nunca imaginamos podrían llegar a necesitarlo, como por ejemplo, en el frigorífico, o ya puestos, por qué no, en la lavadora. Esto último no es realmente una novedad. Muchas de las lavadoras del mundo ya usan Linux (sobre todo, las de suiza).
No hay entradas relacionadas.






