BBC Mundo publicó el 7 de mayo un artículo a raíz del anuncio realizado por Amazon de la inminente comercialización de una nueva versión del Kindle, su lector de libros digitales o ebooks. El artículo, titulado “Kindle DX, hacia una sociedad sin papel“, pronostica el fin del libro tal y como lo conocemos hoy, y cita frases tan contundentes como la pronunciada por Arthur Sulzberger, nada más y nada menos que el presidente de la editora del New York Times: “Sabíamos que llegaría el día en que un producto de lectura electrónica ofrecería la misma experiencia satisfactoria que leer un periódico impreso”.
No sé si el Kindle DX, con su pantalla grande (de 9.7 pulgadas) y su tecnología de papel electrónico podrá igualar la experiencia de leer un periódico. Seguramente la mejorará en muchos aspectos (yo siempre me he hecho un lío tremendo con las enormes páginas de los diarios, y nunca me ha agradado la ligera capa de tinta que te dejan las hojas en las manos). Lo que es seguro es que ni este Kindle talla XL, ni el Kindle 2 normal, ni ningún otro dispositivo lector de libros, harán desaparecer el libro impreso.
Después de reflexionar sobre estos dispositivos, me he dado cuenta de que hay algo que los diferencia notablemente de sus homólogos musicales, los reproductores MP3. Estos artilugios, definitivamente, sí van a acabar con los CDs, de la misma forma que los discos digitales acabaron con las casettes y los discos de vinilo (al menos, en lo que se refiere a su utilización masiva como soporte de audio).
La diferencia es muy simple, pero pasa desapercibida. La casette, el disco de vinilo o el CD son contenedores de música, pero no pueden escucharse por sí solos. Siempre se hace necesario un aparato reproductor, para convertir la grabación en audio. El reproductor MP3 viene a reemplazar de forma natural al viejo lector de CDs, o al aún más viejo plato giradiscos. Las personas aficionadas a escuchar música saben manejar estos aparatos, y las diferencias entre ellos, en lo que al uso se refiere y salvando las diferencias técnicas, son mínimas (siempre habrá un botón de play y uno de stop).
El libro y el Kindle son contenedores de textos (y espero puedan disculpar la simplificación). Sin embargo, un libro no necesita ningún aparato para ser leído. Se abre, y se lee. No hay botones, no hay pantalla. No tiene baterías, ni enchufes. No necesita un manual de instrucciones (por cierto, el manual del Kindle, ¿estará escrito en papel?).
La sustitución del libro por un dispositivo como el Kindle no es natural. Al contrario, para muchos lectores será difícil, y para algunos, simplemente imposible. Los reemplazos tecnológicos se suceden hoy en día a una velocidad de vértigo. El vídeo VHS desapareción devorado por el reproductor de DVDs. El walkman se esfumó por obra y gracia del discman, y éste desaparecerá sustituido por el reproductor de MP3. Sin embargo, los cambios culturales son mucho más lentos, y no se completan hasta que no se produce el relevo generacional.
El arraigo cultural de libro no desaparecerá hasta que no se haya completado ese cambio generacional, y los jóvenes que han nacido en la era digital sean la mayoría de la población. Y aún así, siempre quedarán los que no quieran usar un dispositivo electrónico para leer un libro, simplemente, porque tienen una necesidad especial: la necesidad de no necesitar.
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#1 por Oscar H el 13/may/2009
Tienes toda la razon se trata de un cambio cultural, pero en mi opinion Kindle no iniciara este cambio ya que no se trata tanto de una cuestion generacional como de usabilidad, cambiaremos al formato digital cuando nos ofrezca una experiencia de usuario tan comoda como la de un libro de papel y kindel no deja de ser un portatil sin teclado. Esto no pasaba en la musica en la que siempre usas los mismo oidos o cascos sin importar como sea el formato de la musica ..